Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
La ausencia y la muerte mucho se parecen.
A ruin, ruin y medio.
La muerte no anda en zancos.
Badajo alto, campana rota.
De copiosas cenas están muchas sepulturas llenas; pero de no cenar, muchas más.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Boca de verdades, temida en todas partes.
Chico pueblo, grande infierno.
La muerte regalos no prende.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
Al que muere en el barco, le reclama el charco.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Debajo de cualquier yagua vieja, sale tremendo alacrán.
Si el dinero es fuerte, más lo es la muerte.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
Acabóse la paja y murió el burro que la tronzaba.
También al verdugo ahorcan.
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
La mierda, bajo la nieve, no se ve.
Un muerto abre los ojos al vivo.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
La muerte tiene las piernas frías.
La muerte es puerta de la vida.
Viejo que boda hace, "requiescat in pace".
Un ruin ido, otro venido.
En un recinto sagrado, ora; en una pista de baile, baila.
Dar al olvido.
Aquellos polvos traen estos lodos.
El avaro, ahondando el agujero para guardar su oro, llega al infierno.
Para ir al cielo primero hay que morir.
Si un desgraciado sube a una montaña, las piedras le caen encima, incluso de abajo hacia arriba
Donde ruge el tigre no rebuzna burro.
En la muerte y en la boda, verás quién te honra.
Nada falta en los funerales de los ricos, salvo alguien que sienta su muerte.
Por sus pasos contados, va el ladrón a la horca, y todos a la muerte vamos.
Cuando el niño dienta, la muerte tienta.
Después de muerto Juan, saca el orinal.
No tengo gato, ni perro, ni velas en ese entierro.
Se está ahorcando con su propia soga.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
La muerte a nadie perdona.
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
Amigo lejos, amigo muerto.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Amigo tarambana, el que lo pierde, gana.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
Cuando la gana de joder aprieta, ni el culo de los muertos se respeta.
A la mar madera, y huesos a la tierra.