Mal se saca agua de la piedra.
Mientras no haya viento, el árbol no florecerá.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
El que no chilla, no mama.
El que araña y muerde, poco puede.
Gente de montaña, gente de maña.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
Agua coge con harnero, quien se cree de ligero.
De pico, todos somos ricos.
Amor no se echa a la olla sino manteca y cebolla.
Nadie ponga al fuego su olla vacía esperando que el vecino se la llene de carne.
Leña verde no ahuma, pero ennegrece.
Un solo dedo no puede atrapar un piojo.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
El agua ni envejece ni empobrece.
La paja no se usa exclusivamente para hacer colchones.
A la gorra, ni quien le corra.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
Casa no hará, quien hijos no ha.
Galgo que muchas liebres levanta, ninguna mata.
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.
Cada criatura obra según su natura.
Dios castiga sin palo ni piedra
Agua del cielo no quita riego.
Nadie come gallina gorda de mano ajena.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Va al hoyo el mozo y el gozo al pozo.
No hay donde ocultarse en la superficie de agua.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
Cuando hago la escobada, nadie entra en mi morada.
Perro en tierra barbechada, no guarda nada.
Aseada aunque sea jorobada.
Hasta el final nadie es dichoso.
No hay balanza tan recta que algún tiempo no se tuerza.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Amor hecho a la fuerza no vale nada
Cuando pienses meter el diente en seguro, toparás en duro.
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
Ninguna situación es tan grave que no sea susceptible de empeorar.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
A la sombra del nogal no te pongas a recostar.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
Ni hombre chiquitillo, ni casa de escaloncillo.
Dos no pelean cuando uno no quiere.
Nadie aprecia el bien que tiene, mientras que no lo enajene.
No mes dos mortos mata os teus porcos