El que come y deja, dos veces pone la mesa.
Al dedo malo, todo se le pega.
Tragando aunque sea saliva.
Peca igual el que mata la vaca, como el que le agarra la pata.
El que utiliza un gran haz de leña para cocinar no tiene consideración con el que ha de recoger la leña.
Los cántaros que más suenan son aquellos que están vacíos.
Que tu mano derecha no sepa lo hace la izquierda.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Al estudiante, el tabaco no le falte.
Nunca pares donde haya perros flacos.
Ninguno es tan viejo que no pueda vivir un año, ni ninguno se vaya ni se muera; que de idos y muertos nadie se acuerda.
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
Hacer la del humo.
Duro de cocer, duro de comer.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
Más vale un "toma" que dos "te daré".
En boca cerrada no entran moscas.
Pan de panadero y agua de regato, hincha la barriga y estira el espinazo.
Tirar la piedra y esconder la mano.
El que juega con fuego, se quema.
Nadie aprende por cabeza ajena.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
No eches toda la carne al asador.
El zumo de una mora, con otra verde se quita.
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
Pan candeal no hay otro tal.
Sueño sosegado no teme nublado.
Aunque el tonto coja la vela, ésta se apaga y el tonto queda.
Quien tiene culo de mal asiento, no acaba ninguna y empieza ciento.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
No hay mejor reloj ni campana, que comer cuando da la gana.
No hay cosa más rica, que rascar donde pica.
Cada cual se cuelga lo que mata.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
El que no cojea, renquea.
Ni estopa con tizones ni mujer con varones.
Estas como mango, amarilla y bien chupada.
Solo los recipientes vacíos resuenan y se oyen a gran distancia
Nadie ponga al fuego su olla vacía esperando que el vecino se la llene de carne.
Siempre la aguja se le dobla a quien no tiene otra.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
Quien tiene boca se equivoca pero el que tiene seso, no dice eso.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Cada gusto cuesta un susto.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
Contra el flato, bicarbonato.