Al comerte una fruta piensa en aquel que plantó el árbol.
Pájaro triguero, no entra en mi granero.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Para hacer el bien no hay que pedir permiso.
Con hombre egoísta, ni de trato ni de vista.
Quien tiene arte va por todas partes.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
El que se va sin que lo echen regresa sin que lo inviten
Pájaro que huye, no hace daño.
El mejor de todos los hombres es el que le gusta a todas las mujeres.
Por Santa Cruz, toda vida reluz.
El que tiene los pies torcidos no llega a donde quiere.
Aterriza que no hay tocón.
Cada cual arrima su sardina a la braza.
Más vale tarta compartida, que una mierda para uno solo.
Para aprender, perder.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
No resulta dulce el melón recogido cuando está verde.
Ganar, poco vale sin guardar.
Lo que no quiere el hortelano le produce la huerta.
No estés jugando en el bar si has de plantar el melonar.
Nunca falta Dios a los pobres.
Estómago vacío no tiene oídos.
Se necesitan dos para empezar una pelea.
Quien lee y escribe no pide pan.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
El jorobado no ve su joroba
Quien comparte su comida, no pasa solo la vida.
Gente parada, malos pensamientos.
Quien a comer de gorra se mete, come por siete.
El que tropieza y no cae, adelanta terreno.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
Cumplir cada uno su deber a nadie sino a Dios temer.
La prudencia nunca yerra.
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
Con zapato muy justo, nadie anda a gusto.
Quien llega tarde no oye misa, ni come carne
Mala cosa nunca muere.
Quien está presente sigue viviendo; quien se ausenta lo tienen por muerto.
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.
Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
No somos ríos, para no volver atrás.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Guarda bien lo tuyo y no harán ladrón a ninguno.
Casa sin niños, tiesto sin flores.
Quien entre perros camina, fornica en cualquier esquina.
Muerto el último árbol, muerto el último hombre.
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.