De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
Quien con hambre se acuesta, con pan sueña.
Ni lugar sin taberna, ni puta sin alcahueta.
El que desecha la yegua, ése la lleva.
El que no pierde, algo gana.
Quien mocos envía, babas espera.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
Al que entre la miel anda, algo se le pega.
Quien primero viene, primero tiene.
Quien salud no tiene, de todo bien carece.
Cada uno donde es nacido, y bien se está el pájaro en su nido.
Pájaro de la ultima cría, ni come ni pía.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
El que no tiene cabeza, tiene que tener pies.
El que mucho escoge poco coge.
No recomiendes a nadie sino quieres que te reclamen.
Con tontos, ni a coger hongos.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
Donde no hay cabeza, no hace falta sombrero.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
A can que lame ceniza, no fiarle harina.
A quien le dan pan que no coma.
Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.
Cuando la zorra anda a caza de grillos, no hay para ella ni para sus hijos.
Quien cae no tiene amigos.
En este mundo al revés, no hay amor sin interés.
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
El fruto maduro cae por su propio peso, pero no cae en nuestra boca
Todo tiene un fin.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
Nunca tiene razón quien no tiene dinero.
Al que no ocupa de su negocio, nunca le confiaré el mío.
En boca cerrada no entran moscas.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
Una persona pobre no es quien tiene poco, sino quien necesita mucho.
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
El tiempo y la marea, ni se paran ni esperan.
Come niño, y crecerás; bebe, viejo, y vivirás.
El que tiene es el que pierde.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
El que sabe, sabe y el que no aprende.
El vientre lleno aunque sea de heno.
Contra gustos no hay nada escrito.
El avariento nunca está contento.
Quién no se levanta temprano, nunca hace el trabajo diario.
Todo el mundo ha sido antes joven, pero no todas las personas han sido viejas con anterioridad.
Ningún tonto tira cantos a su tejado.
No hay miel sin hiel.