La jodienda no tiene enmienda.
Quien más come y con más gana, no es quien paga la marrana.
Muchos se ufanan, pero pocos se afanan.
El que poco pide, poco merece.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
Quien bebe por calabaza, no se sabe el vino que traga.
La rama que nace torcida, nunca se endereza.
El que ha derramado sus gachas de avena no puede recogerlas todas
El sol sale para todos y cuando llueve, todos nos mojamos.
Dios da nueces a quien no sabe cascarlas.
No habría putas si no hubiese alcahuetas.
Zancas vanas, zancas vanas, temprano espigas y tarde granas.
Después de vendimiar siempre sobran cestos.
Nadie aprecia lo que tiene hasta que lo ve perdido.
Siembra melones y recogerás melones; siembra habas y recogerás habas.
A una bola no se le puede sacar punta.
Guerra y racimo comenzados, no son dejados.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
Amigo de muchos, amigo de ninguno.
El que antes de su muerte ha plantado un árbol, no ha vivido inútilmente.
Buena crianza no pierde punto.
Quien guarda bien su dinero, no peca por cicatero.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Galgo que muchas liebres levanta, ninguna mata.
Cuenta errada, no vale nada.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
La sal no es atacada por las hormigas.
No siempre llega primero, quien camina más ligero.
No hay don sin din.
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
Los justos no tropezarán jamás; los malvados no habitarán la tierra.
El que se pica, ajos come.
Aprendiz de todo, que maestro de poco.
No hay ausencia que mate, ni dolor que consuma.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
A cada cañada le llega su añada.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Es como el cilindro, que cualquiera lo toca pero no cualquiera lo carga.
La mentira produce flores, pero no frutos.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Nadie bien ha valorado, lo que nada le ha costado.
El que no cojea, renquea.
Nadie diga de ninguno porque no diga de el alguno.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
Ni camino sin atajo ni campana sin badajo.
El año bueno, el grano es hecho; el año malo, la paja es grano.
El que quiera la fruta tendrá que trepar al árbol.
Nunca buena puta ventanera, pues que no halla quien la ocupe y quiera.
La mujer que no se casa, se seca como una pasa.