Agua limpia de fuente viva.
Agua corriente, no mata a la gente; agua sin correr, puede suceder.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
A quien me diga que nunca mintió, que al decirlo miente lo digo yo.
Si no tienes a alguien en la casa de los ídolos, no beberás leche de coco
Beber en cada fuente, desvanece el vientre.
Beber, hasta la hez.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
Agua de enero, hasta la hoz tiene tempero.
Agua al higo y a la pera vino.
Golondrina que alto vuela, no teme que llueva.
A canto de sirenas oídos de pescadores.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
El que vino a Gumiel y no bebió vino, ¿a qué coños vino?.
El agua no horada a la piedra por su fuerza sino por su constancia.
Cuando la milana pía, agua para tres días.
Agua, candela y la palabra de Dios, ningún hombre de bien las negó.
Tabernero que bebe, termina donde no debe.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
No es ni chicha ni limonada.
No digas que va a llover, sin sentir gotas caer.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
Bocado comido no guarda amigo.
Cerdo que no madruga, no come caca caliente.
Bebiendo con la bota, aunque bebas mucho, no se nota.
El bebedor fino, a sorbitos bebe el vino.
Agua de mañana y concejo de tarde, no es durable.
El agua cuesta arriba dura poco, y menos el amor de niño y loco.
Agua hervida es media vida.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
Agua corriente, no daña el diente.
Cava, cava y encontrarás agua.
Agua de marzo, pero que la mancha en el sayo.
Más claro, agua.
Nadie sabe de la sed con que otro bebe.
A la moza que mal lava, siete veces la hierve el agua.
Quien come mucho se empacha, y quien bebe se emborracha.
Nunca llovió que no se despejara.
Boca de verdades, temida en todas partes.
Cuando los hombres son amigos el agua que beben es dulce
Agua que no fluye se vuelve pantano y apesta.
Agua de lluvia, siempre delgada y nunca sucia.
Uno puede llevar al caballo al agua, pero no lo puede hacer beber.
Todavía aguas corren profundamente.
A ninguno le hiede su mierda sino la ajena.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
No hay donde ocultarse en la superficie de agua.
No me abra los ojos que no le voy a echar gotas.