¡Ay de la casa donde no se hila!.
Bebo lo tinto y meo lo claro.
Agua de llena, noche de angulas.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
¿Qué hemos de hacer?. Descansar y tornar a beber.
No sufras por calenturas ajenas.
La bebida moderada es salud para el cuerpo y alegría para el alma.
Bebido el vino, perdido el tino.
Nada tiene al que nada le basta.
La sangre, pesa más que el agua.
Niebla en la sierra, agua en la tierra.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
Si la mar fuera vino, todo el mundo sería marino.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
No tires el agua sucia hasta que tengas otra limpia.
Aunque mal pienses de cada uno, no digas mal de ninguno.
Yegua que no has de montar, de tu paja ni catar.
El agua fluye abajo, y el hombre va arriba.
Quien nada pide, nada recibe.
El buen vino de ha de beber en cristal fino.
Nunca bailes en una barca pequeña.
No hay caldo que no se enfríe.
Un solo día de frío no basta para congelar el río a tres pies de profundidad.
Durante los meses de mal tiempo el agua corre hacia atrás
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
No digas nada de mis deudas a menos que pienses pagarlas.