No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
A más beber, menos comer.
No crece el río con agua limpia.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
Búho que come, o muere.
Mayo come trigo y Agosto bebe vino.
Quien bebe en ayunas, mejor bebería con aceitunas.
No se debe escupir al cielo.
Es agua derramada.
Con gente mal criada, nada.
La sed del corazón no se apaga con una gota de agua
El vino y la verdad, sin aguar.
Eso no te lo despinta nadie.
Al mejor nadador se lo lleva el río.
El río, por donde suena se vadea.
Quien destaja no baraja.
Comer y sorber, no puede ser.
El agua que en otoño corre, es la que te saca de pobre.
No comas todo lo que puedes, no gastes todo lo que tienes, no creas todo lo que oigas, no digas todo lo que sabes.
Con agua de malvavisco, se cura hasta el obispo.
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
Cuando el río suena, agua lleva.
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
Maíz comprado no engorda.
Al cabo de los años mil, vuelve el agua a su cubil.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
Agua de turbión, en una parte pan y en otra non.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
Agua del pozo y mujer desnuda, echan al hombre a la sepultura.
A todo porco lle chega o seu san martiño.
Miente tu por mi, y yo jurare por ti.
El que a las once no ha “bebío”, viene el Diablo y le dice: “Esto es mío.”.
Antes di que digan.
Hay que convivir; pero no conbeber.
Jamás rico será el que lo de otro en lo suyo no meterá.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
El beber es hidalgo, y el comer es villano.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
Agua cocida, sabe mal pero alarga la vida.
Hacer agua los dientes.
Si el que te aborrece tiene hambre, dale de comer pan; si tuviere sed, dale de beber agua.
Comer ajo y beber vino no es desatino.
No muerdas la mano que te da de comer.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
De los míos me oirás, pero no me hablarás/dirás.
Ayatola no me toques la pirola.