En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
El día que amasó, mal día pasó; pero peor es no tener qué amasar ni qué cerner.
Ir por leña y volver caliente, le ocurre a alguna gente.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
Hay veces que nada el pato, y hay otras que ni agua toma.
Pan de antedía, vino de año y día; y carne, del mismo día.
Quien aprisa asa, quemado come.
Almorzar, pan y cebolla; al comer, cebolla y pan, y a la noche, si no hay olla, más vale pan con cebolla.
A buen hambre, no hace falta condimento.
Leña de romero y pan de panadera, la bordonería entera.
Pan de ayer, vino de antaño y carne manida dan al hombre la vida.
Frío hace, no me place; pan caliente bien me sabe y a la lumbre bien me huelgo y en la cama bien me extiendo: moza lozana, conmigo en la cama.
Donde hay hambre no hay pan duro.
Nadie sacia su apetito, con solo huevo frito.
Bueno es pan duro, cuando es seguro.
No nada más de pan vive el hombre.
El huevo, fresco, y el pan, moreno.
El amor es como los pasteles, que recalentados no sirven.
Comiendo pan y morcilla, nadie tiene pesadilla.
Qué buenos semos, mientras comemos.
Cada día gallina, amarga la cocina.
Harta el pan casero, y no el del panadero.
Las cosas en caliente pegan.
Cada panadero blasona de sus panes.
No hay nada peor que un pobre harto de pan.
El pan de viaje no hace bulto.
Ningún perro muerde la mano que le da el pan.
Comida que escasea, bien se saborea.
Siempre friegan los platos los mentecatos.
Olla quebrada, olla comprada.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
Non se pode mamar e asubiar.
Es más bueno que el pan.
Maíz comprado no engorda.
Caliente la comida y fría la bebida. Porque para ser sanas deben ser así.
Arroz pasado, arroz tirado.
variante: Café hervido, café jodido.
Al que come bien el pan, es pecado darle carne.
Torta en masa bien se pasa.
Nunca falta un pelo en la sopa.
Siempre le dan habas al que no tiene muelas.
Con pasteles de esperanza, nunca se llena la panza.
El mismo cuchillo me parte el pan y me corta el dedo.
Comida sin siesta, campana sin badajo.
Más refranes hay que panes; y cuando no tengo pan, pido consuelo a un refrán.
Ni primavera sin golondrina, ni alacena sin harina.
El huevo de hoy, el pan de ayer y el vino de un año, a todos hace provecho y a ninguno daño.
No le pongas tanto huevo a la harina; porque se te amarilla el pan.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
De buena harina, buena masa.