Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Lo que sea que suene.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
Hacerse el de la oreja mocha.
Quien calla otorga
Seas alto o bajo, no engañarás al trabajo.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
Camarón que se duerme, se lo comen los peces.
Nadie da sino lo que tiene.
No hay nada más caro que lo regalado.
Echar por el atajo no siempre ahorra trabajo.
La experiencia no anda a prisa, ni tampoco se improvisa.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
El mundo es de los audaces.
No sabrás quien es tu amigo antes de que se rompa el hielo
Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.
Todas las cosas tienen un fin, excepto las salchichas, que tienen dos.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Quien trabaja por sí mismo trabaja por tres
Remo corto, barca pequeña.
Lo que se da no se quita.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
Dígale a x que me mande un poquito de teneteallá.
Hombre bien hablado, en todas partes bien mirado.
Cambiar manzana por ajo, no es buen trabajo.
Te casaste, te frego.
Barco grande, ande o no ande.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
Oro es, lo que oro vale.
El cebo es el que engaña, no la caña.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
Meter aguja y sacar reja.
Bien guardar no es poco ganar.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
Nada tiene al que nada le basta.
Mear sin peer, rara vez.
Corta es de piernas la mentira y se deja coger en seguida.
Más vale dejar en muerte a un pillo un duro, que pedir en vida una peseta a un hombre de bien.
Si voy, con lo que te doy.
Lo poco es poco, pero nada es menos.
El juego pone a prueba el oro, y el oro pone a prueba el juicio.
Muchos amigos pequeños, hacen a un enemigo grande.
Las gracias y los donaires no asientan sobre ingenios torpes.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Apenas cierra Dios una puerta, y ya tiene una ventana abierta.
Juicio contra hecho hace lo tuerto derecho.