Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.
A la mujer por lo que valga, no por lo que traiga.
Aunque veas pleito ganado, vete con cuidado.
Hay dos cosas, oh discípulo, que conviene evitar: Una vida de placeres; eso es bajo y vano. Una vida de mortificaciones; eso es inútil y vano.
De cuarenta para arriba, ni te cases, ni te embarques, ni te mojes la barriga.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
Si no gozo de mi dinero, ¿para qué lo quiero?
El que presta no mejora.
Nada puede dar quien nada tiene.
El vino comerlo, y no beberlo.
No te fíes de la muchacha de la taberna ni del cielo estrellado de Diciembre.
No digas no sin saber por qué no.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
Daca y toma; que en materia de intereses no se admiten bromas.
Quien tiene tienda que la atienda.
Cuando pica un gran pez, suelta la caña, no sea que te largues tras él.
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
El dinero hace al hombre entero.
No se puede nadar y guardar la ropa.
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
Un perro no entra en una casa donde hay hambre.
No salgas de puerto si las nubes no corren con el viento.
Huye del peligro y no caerás en él.
Ayatola no me toques la pirola.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
No cantes victoria antes de tiempo.
Hombre sin dinero, lobo sin dientes.
Lo que abunda no daña.
Más vale que sobre que no que falte.
Para vivir una vida desprendida, no debemos considerar nada como de nuestra propiedad.
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
Lo que no se empieza no se acaba.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
Apunta y da y la cuenta te saldrá; da y apunta, y no te saldrá nunca.
Sabe tanto, que sabe a mierda.
Vive tu vida y no la de los demás.
Toma el tiempo conforme viene, pues otra cosa no puedes.
De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más.
Más vale cargar la carga que arrear la mula.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Más vale dejar en muerte a un pillo un duro, que pedir en vida una peseta a un hombre de bien.
Inútil es reprender a quien caso de no ha de hacer.
El que no te ama, burlando te difama.
Nadie sabe lo que vale un duro, hasta que no lo pide con apuro.
Nadie está obligado a lo imposible.
Lo prometido es deuda.
Se heredan dinero y deudas