No eches más leña al fuego.
Con el tiempo y la payeta, maduran los nísperous.
Ningún rencor es bueno.
Donde están los hechos, no son necesarias las palabras.
Abejas que tienen miel, tienen aguijón.
No está la carne en el plato por falta de gato.
Cada bota huele al vino que tiene.
Quien no arriesga nada, ni pierde ni gana.
No es bello lo que bello es, sino lo que gusta
Zapato de ramplón, de larga duración.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
La muerte no anda en zancos.
Al amor lo pintan ciego y con alas, ciego para no ver los obstáculos, con alas para salvarlos.
A persona lisonjera no le des oreja.
No coma cuento coma carne.
No hay alegría sin aburrimiento
No hay salsilla como la hambrecilla.
Del aire se mantienen los camaleones, pero no los hombres.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
Ajo, ¿por qué no medraste?. Porque para San Martín no me sembraste.
Nada necesita quien tiene bastante.
Todos desnudos nacemos, aunque vestidos nos vemos.
El mal penetra como una aguja y luego es como un roble.
Cada altar tiene su cruz.
Hoy arreboles, mañana soles.
Da Dios almendras al que no tiene muelas.
Gato llorón no pesca ratón.
Donde hay hambre no hay pan duro.
Todos su cruz llevan, unos a rastras y otros a cuestas.
No vale un ardite.
Caballo que tiene que ir a la guerra, no muere en el vientre de la yegua.
La venganza no es buena mata el alma y la envenena.
Mal se saca agua de la piedra.
El corazón sospechoso no tiene reposo.
Más vale ser feo y sabio que hermoso y necio.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
Al enemigo, ni agua.
El amor refresca como el rocío
Olla reposada, no la come toda barba.
En este mundo al revés, no hay amor sin interés.
No hay caldo que no se enfríe.
Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita.
Do se saca y no se pon, pronto se le ve el hondón.
Sin pito y sin flauta.
El corazón conoce la amargura del alma.
Por unas saludes, no te desnudes.
La mentira anda con muletas, y la verdad sin ellas.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
Donde hay pelito, no hay delito