El justo debe imitar al bosque de sándalo, que perfuma el hacha que lo lastima.
Cuando mengua la luna, no siembres cosa alguna.
No hay que arrear ganado flaco.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.
Vámonos que mañana verá la tuerta los espárragos.
Beber sin comer, maña de ranas es.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
A chica boca, chica sopa.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
El paso de la vida, no es atravesar una llanura.
No es lo mismo atrás que en ancas.
A la miel, golosas, y al aceite, hermosas.
No jales que descobijas.
Nunca llovió que no se despejara.
Obra con amores y no con buenas razones.
Con salud, lo hay todo; sin salud, no hay nada.
Boca de verdades, cien enemistades.
El veneno como el perfume vienen siempre en frasco pequeño.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
La mujer rogada y la olla reposada.
Si un asno va de viaje, no regresaría hecho caballo.
Ni hombre sin vicio, ni comida sin desperdicio.
A amor y fortuna, resistencia ninguna.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
El amor gobierna su reino sin espadas.
No dar ni recibir, sin escribir.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
Animal en campo raso, es del que le ponga el lazo.
Quién no gusta del vino, de la sangre de Cristo no es amigo.
Contra gustos no hay nada escrito.
La mentira dura hasta que la verdad florece.
No acose, que la están peinando.
No está la Magdalena para tafetanes.
Con ciertos amigos, no se necesitan enemigos.
Zorro dormilón no caza gallinas.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
Quien salud no tiene, de todo bien carece.
Ni puta seas, y hagas las semejas.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
Cuando la zorra anda a caza de grillos, no hay para ella ni para sus hijos.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
A la mujer por lo que valga, no por lo que traiga.
El corazón y los ojos nunca son viejos.
La cabra siempre tira al monte y no se resbala por el peñasco.
Los labios del justo destilan bondad; de la boca del malvado brota perversidad.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Cultiva centeno, mientras brilla el sol.