Un caballero no puede pegarle a una mujer ni siquiera con una flor.r
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
Donde no hay celos no hay amor.
Ni las reinas más hermosas, orinan agua de rosas.
No habría putas si no hubiese alcahuetas.
Rosa que muchos huelen, su fragancia pierde.
No hay duelo sin consuelo.
Las mujeres donde están sobran, y donde no están faltan.
A flores nuevas, afeite perdido.
No hay viejo sin dolor.
Ni primavera sin golondrina, ni alacena sin harina.
Sin un ramito de locura, no hay humana criatura.
Toda flor quiere ser fruto.
No plantes viña junto a camino, porque todo el que pasa coge un racimo.
No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
La hierba no crece en el camino que une las casas de los amigos.
Ni higos sin vino, ni pucheros sin tocino.
No me hables de flores, que soy jardinero.
La tierra no tiene sed por la sangre de los guerreros sino por el sudor del trabajo del hombre.
No hay mujer sin pero, ni sin tacha caballero.
No hay alegría sin aflicción.
Adiós las flores, yo con el aroma tengo.
A árbol caído, todo son piedras.
No hay ausencia que mate, ni dolor que consuma.
Sobre brevas, ni agua ni peras.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
Revueltas andan las cosas; las ortigas con las rosas.
No hay primera sin segunda
Una manzana roja invita piedras.
Flores pintadas, no huelen a nada.
El amor es un rocío que humedece al mismo tiempo las ortigas y los lirios
Un bellaco cree que nada se puede hacer sin bellaquería.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
Si no hubiera cabras, no habría cabritos.
Casamiento por amores, no darán fruto esas flores.
Amistad de carne y vino no vale un comino.
No creo en gardenias negras, ni en virginidad de suegras.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
No hay camino tan llano, que no tenga algún barranco.
Ira sin fortaleza, no vale ni media cereza.
No hay don sin din.
Amor sin besos es como chocolate sin queso.
Ni camino sin atajo ni campana sin badajo.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
Donde no hubo dolor, no hay caridad ni amor.
Casa sin niños, tiesto sin flores.
El amor es como una planta trepadora que muere si no tiene nada a qué agarrarse
Si no hubiese tercos, no habría pleitos.