De floja tierra, nunca abundante cosecha.
Vereda no cría hierba.
Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
No hay balanza tan recta que algún tiempo no se tuerza.
Corazón que no tiene placer, cagaos en él.
La belleza es de índole caduca; una sola estación y desaparece
No hay enemigo chico.
Zorras y alcahuetas, todas son tretas.
No se puede sacar agua de las rocas.
Rotas las raíces del loto siguen unidas sus fibras.
El que nace pa maceta, no pasa del corredor.
Búho que come, o muere.
A la fuerza, ni los zapatos entran.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
Por más largo que sea el pico no llega a los ojos.
Juegos de manos, ni a los piojos les son gratos.
Aunque ande sin cincha, también relincha.
Nunca te apures para que dures.
Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman.
Para su madre no hay hijo feo.
Querer matar dos moscas de un golpe
Quien no tiene enemigos, de nadie es conocido.
La mejor leña está donde no entra el carro.
Como la manzana, por dentro podrida, por fuera sana.
Hay amores que matan.
La que tiene cara honrada, no encuentra puerta cerrada.
No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.
Patada de yegua no mata caballo.
La hierba que está para un burro, no hay otro que se la coma.
Cabra por viña, peor es que tiña.
Por Abril corta un cardo y te saldrán mil.
Si quieres miel no des puntapiés a la colmena.
Cada palo que aguante su vela.
Picha española no mea sola.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
Nunca amarga el manjar por mucho azúcar echar.
Cuando se monta un elefante, no molesta el rocío.
Amor sin plata, no dura.
La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.
Cuando salta la liebre no hay galgo cojo.
Las naranjas de Teresa, puro bagazo y corteza.
A veces un veneno, para sacar otro es bueno.
Ser lento en dar es como negar.
Lo que abunda nunca daña, cuando no es mal ni cizaña.
No hay que mentar la soga en casa del ahorcado.
Cuando la rana críe pelo, serán los cojos buenos.
Ir por los extremos no es de discretos.
Un espejo no sabe ser embustero.
Quien no tenga pan para Mayo, ni hierba para Abril, no le habría su madre de parir.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.