El mal comido no piensa.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
El que no sirve para comer, no sirve para trabajar.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
No es lo mismo los palos de la reja que los pelos de la raja.
No se puede tapar el sol con un colador de cocina.
Fruto del árbol ajeno, sale de balde y sabe bueno.
No estrujes tanto la naranja, que amargue el zumo.
Ni el trigo es mío, ni es mía la cibera, conque así, muela el que quisiera.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
Borracho que come miel, pobre de él!
No es la vaca más ubrona, quien más leche proporciona.
Árbol que fruto no da, solo es bueno para el llorar.
Ni es carne, ni es pecao.
Por la boca muere el pez.
La sal no dice de sí misma que es salada.
La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano.
El amor enseña a los asnos a bailar
Ni higos sin vino, ni pucheros sin tocino.
Alma sin amor, flor sin olor.
¿Qué parió la burra?. Lo que la echó el asno.
Por San Miguel se cata la miel; quien no la catare, le amargare.
Buen buey no pisa mata, y si pisa no mata.
Como la lengua es falsa y el corazón no, dice la lengua lo que no siente el corazón.
Plata refinada es la lengua del justo; el corazón del malvado no vale nada.
No se envía a un muchacho a recoger miel
El solo olor de un buen frito, no nos sacia el apetito.
Entre lo dulce y lo amargo, no existe trecho muy largo.
Por un grano no se desgrana la mazorca.
De mi maíz ni un grano.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
Aunque las sillas hayan cambiado, los asnos siguen siendo los mismos.
Mano que te da de comer no has de morder.
Para el mal peón, no hay buen azadón.
Abuso no quita uso.
Callos y caracoles, no es comida de señores.
La dentadura o la moza, no se presta ni se endosa.
La serpiente cambia el cuero, pero no su obrar rastrero.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
No comes nueces por no tirar la cáscara.
Con las buenas palabras nadie come.
No es amigo ni es sincero, aquel que nos pela el cuero.
Aramos, dijo la mosca, y estaba en el cuerno del buey.
El agua para el pollino, para el hombre el vino.
Carne puta no envejece.
Más vale ruin asno que estar sin él.
Bueno es el gato, si no te araña.
A persona lisonjera no le des oreja.