Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
Quien no ha probado lo amargo no sabe lo que es dulce.
A quien a buen culo se arrima, buenas hostias le propinan.
Odios de mortales no deben ser inmortales.
Errar es humano.
Necio que calla por sabio que pasa.
El que no cojea, renquea.
Toda demasía enfada y hastía.
No hay mujer más buena que la mujer ajena.
Gran dolor es tener poca carne y mucho asador.
Nunca te arrepientas de lo que has hecho, arrepiéntete de lo que has dejado de hacer.
Hecho malo, al corazón y al cuerpo hacen daño.
Cada abeja vive en su colmena y no se mete en la ajena.
A nadie le huelen sus peos ni sus hijos les parecen feos.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.
En la casa que no hay de comer, todos lloran y saben porqué.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
A todo se acostumbra uno en esta vida, menos a no comer.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.
Mucha carne, moitas enfermedades.
A quien has acallado no le hagas llorar.
El placer es víspera del pesar.
Vino y mujeres, dan más pesares que placeres.
No des consejo a quien no te lo pide.
La verdad padece, pero no perece.
Las bendiciones nunca vienen en pares, y los infortunios nunca vienen solos.
El que no mira, suspira.
Para hacer el bien no hay que pedir permiso.
La muerte a nadie perdona.
Perdona el error, pero no lo olvides.
En lo ajeno, reina la desgracia.
Felicidad de hoy, dolor de mañana
De barriga gigante, pedo retumbante.
El que canea, no calvea.
Nadie aprecia el bien que tiene, mientras que no lo enajene.
Las palabras ásperas hieren más de una flecha envenenada.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
Gran pena debe ser, tener hambre y ver comer.
Harto sabe quien sabe que no sabe.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Dios castiga sin dar voces.
Nunca falta Dios a los pobres.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
Nunca llovió que no se despejara.
Árbol copudo da sombra, aunque no dé fruto.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Desde que se inventaron las excusas, nadie quiere ser culpable.