Jamás se desvía uno tan lejos como cuando cree conocer el camino.
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
A quien pasea con malas juntas, no le faltan problemas.
Más refranes hay que panes; y cuando no tengo pan, pido consuelo a un refrán.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
La noche es capa de pecadores.
El allegar no es por mucho madrugar, sino por mucho trabajar y poco gastar.
Guarda los pensamientos de la noche para la mañana
Casa y potro, que lo haga otro.
El que no duda, no sabe cosa alguna.
El hombre cuando da su cigarro, por la ceniza vuelve.
A su tiempo maduran las brevas.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
No hay mujer más buena que la mujer ajena.
La paciencia es la llave del paraíso.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
Aun los tontos dicen a veces algo sensato.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Gusta lo ajeno, más por ajeno que por bueno.
Casa sin moradores, nido de ratones.
Entre mamar y mamar dos horas han de pasar.
Los vicios no necesitan maestro.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
El que paga a lo primero, pierde a lo postrero.
Para sana diversión no abuses de la ocasión.
Buenas palabras no hacen buen caldo.
La luz de alante es la que alumbra.
A tres azadonadas, sacar agua.
El buen tiempo ayuda en el trabajo.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
Con regla y compás, en tu casa vivirás; sin compás y sin regla, ni en tu casa ni fuera de ella.
El que no tiene experiencia, que tenga imaginación.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
Año bisiesto, año siniestro.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
La mejor manera de tener una buena idea es tener muchas ideas.
La mujer que de día calla por la noche manda.
Dies ila, dies ila, si eres bobo espabila.
El matrimonio es como el flamboyán, empieza con flores y termina con vainas.
Nunca dejes la certidumbre por la esperanza.
No hay hacienda mejor hecha que la que uno hace por su mano.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
Parece mejor un asno que un caballo enalbardado.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
Un suspiro es poco alivio.
Más vale pálido una vez que cientas colorado.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.