Más vale mal afeitado que bien desollado.
Maestre por maestre, seálo éste.
Tarde, o temprano, todo lo sabe fulano.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
Agua encharcada, hervida después de colada.
Quien ama sin placer, quien bebe sin sed y quien come sin hambre, poco vive
La práctica hace al maestro.
Con arte y con engaño se vive la mitad del año y con engaño arte se vive la otra parte.
El tiempo es el jinete que cansa a la juventud.
Tu casa puede sustituir al mundo; el mundo jamás sustituirá a tu casa.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
Vicio no castigado crece desatado
Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
Te gires como te gires, tu culo sigue atrás.
Agosto y Septiembre no duran siempre.
Es de bien nacidos ser agradecidos.
Cada uno donde es nacido, y bien se está el pájaro en su nido.
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
El que más hace, menos alcanza.
Las bendiciones nunca vienen en pares, y los infortunios nunca vienen solos.
El amor, unas veces soñador y otras volador.
Cada uno se rasca donde le pica.
La verdad es como el aceite siempre sale a flote.
Un gran hombre comparte lo que tiene con los demás.
Ni bonita que admire, ni fea que espante.
Que cada sacristán doble por su difunto.
Enero mes torrendero.
No hay doctrina como la de la hormiga.
Los recuerdos buenos duran mucho tiempo, los malos mucho mas.
Quien va sin apuro, camina seguro.
Hay un tiempo para ir de pesca y otro para secar las redes.
Vale más pan con amor que gallina con dolor.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
Otoño presente, invierno en la acera de enfrente.
La mucha luz deslumbra y no alumbra.
Es la misma gata, no más que revolcada.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.
Al calvo pelón como al niño cagón.
Picar y afilar, afilar y picar, y el prado sin segar. Solo me gustaría entender que tu dios me amas
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
Más vale mala suerte que muerte: la muerte no tiene remedio; la mala suerte la cambia el tiempo.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
No hay empleo sin llevar un buen jamòn.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
El que no tiene enemigos, no tiene incentivos.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Lo que no puede uno, pueden muchos.
El borracho fino, después del dulce, vino.