No tiene el corazón amor postrero, siempre el último amor es el primero.
No hay caballo, por bueno que sea, que no tropiece algún día.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Las mañanitas de Abril son muy dulces de dormir, y las de Mayo no tienen fin ni cabo.
Lo que no se conoce no se apetece.
Nada hay más atrevido que la ignorancia.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
No hay peor cuña que la del mismo palo.
Para muestra basta un botón.
A más años, más desengaños.
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
Más feliz que marica con dos culos.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
Viejo que paga compañía, mantiene tres casas en un día.
Es de bien nacido ser agradecido
El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses.
Un padre sin hijos es como un arco sin las flechas.
Con nieve en enero, no hay año fulero.
Después de tragos y fiestas, mira bien con quien te acuestas.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
No hay boda sin doña Toda.
Lo mal adquirido, se va como ha venido.
Comer y beber echa la casa a perder; dormir y holgar no la puede ganar.
Non hai peixe coma o porco.
Cuando no sepas qué hacer, échate un cigarro y tómate un café.
Ni puta seas, y hagas las semejas.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Una buena reputación es como un ciprés, que, una vez cortado, jamás da ya ramas.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
Nadie perdona que le hagan un favor.
Con fabes y sidrina, nunca falta gasolina.
Lo único permanente es el cambio.
Como es el trabajo, así es la recompensa.
Esto esta hecho nomás a que aguante entrega.
Un hombre feliz es como un barco que navega con viento favorable.
No hay almohada más blanda que una conciencia tranquila.
Agua de enero, todo el año tiene tempero.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
Las tumbas se abren a cada instante y se cierran para siempre.
De noche madrugan los arrieros.
Hasta la salud necesita descanso.
Todo pasa frente al tiempo, y nosotros creemos que es él el que pasa
Nunca amarga el manjar por mucho azúcar echar.
Hoy que puedo lo haré; que mañana, no sé si podré.
La vida no es senda de rosas.
El que algo debe, no reposa como quiere.
Mientras dura, vida y dulzura.
Sembrar poco y mucho recoger, no puede ser.