Haz tres veces una cosa que está mal hacer y ya te parecerá buena.
Si miras mucho atrás, a ninguna parte llegarás.
La felicidad dura un minuto; la infelicidad el resto de tu vida
Nunca mejor está el árbol que en la tierra donde se cría.
Amigo de muchos, amigo de ninguno.
Al hombre que camina, no se le paran las moscas encima.
Querer matar dos moscas de un golpe
Buena vida si refrenas tu ira.
De sol de tarde, Dios te guarde.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Roer siempre el mismo hueso
Para todo lo mal, un refrán, y para todo bien, también.
Ocasión perdida, para siempre ida.
Los votos hechos durante la tormenta se olvidan al llegar la calma.
Ausentarse y morirse, todo es irse.
Más vale bueno que mucho.
Con pedantes, ni un instante.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
Lo que está por pasar pasará.
Más verga que el Trica programando.
Después de la liebre ida, palos a la cama.
Más cura el tiempo que soles y vientos.
A golpe dado no hay quite.
Va al hoyo el mozo y el gozo al pozo.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
Innovar, casi siempre es empeorar.
Por la noche juju y por la mañana burra muerta.
Quien bien ata, bien desata.
En enero, cada oveja con su cordero.
Más tiran dos tetas que dos carretas.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
Por Santa Lucía achica la noche y agranda el día.
Mientras más se vive, más se aprende. Por eso había una vieja que nunca quería morirse.
Contra gustos no hay nada escrito.
Para morir siempre es muy pronto, para amar nunca es tarde.
Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.
El dinero no lo es todo, según dicen los que lo tienen.
De ensalada, dos bocados y dejada.
Las palabras son como las piedras, que no se pueden revocar.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
Amistad de carne y vino no vale un comino.
Ningún hombre honesto se hace rico en un momento.
El hombre es un animal de costumbre.
Pronto y bien no hay quien.
Camisa que mucho se lava y cuerpo que mucho se cura, poco dura.
Al que es fraile, todos le parecen del mismo aire.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.