De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.
Con amigos así no hacen falta enemigos.
Más vale bulto de muchos que esfuerzo de pocos.
No hay nadie que se contente, con el olor solamente.
Estar en ayunas no mata, pero la glotonería sí.
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
A muller é o carniceiro médralle a carne na man.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
El que bien ama, tarde olvida.
Navidad en martes, fiestas por todas las partes.
Toma y daca.
Un Julio anormal seca todo manantial.
Más ordinario que una monja en guayos.
Cada gallina a su gallinero.
Quien no tiene quiere más.
Cuanto más se duerme más se quiere.
El que tiene hijos vive como un perro y muere como un hombre; y el que no los tiene, vive como un hombre y muere como un perro.
O dentro o fuera es mejor que ni dentro ni fuera.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
No hay otra felicidad que la paz interior.
Al cabo de un año, las mañas de su amo.
Lo que bien se aprende, nunca se pierde.
Cada pelo hace su sombra en el suelo.
Cuando todo está perdido, no hay golpe peligroso.
Arroz pasado, arroz tirado.
Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.
El tiempo es oro.
Mano de santo cura como por encanto.
De pronto, nadie es tonto; después quizá lo es.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Donde no hay harina todo es mohína.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
Muerto está el ausente, y vivo el presente.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
No haciendo viento, no hay mal tiempo.
Siempre es bueno tener palenque donde rascarse.
El trabajo bien hecho da alegría en el pecho.
Qué bien canta María después de la comida.
A la par es negar y tarde dar.
No hay camino más seguro que el que acaban de robar.
Más ordinario que un cementerio con columpios.
Golpe de cobre nunca mato a hombre.
Criados, enemigos pagados.
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
Nadie muere motón.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Dar patadas de burro.
Mayo templado, mucha paja y poco grano.
No hay árbol como el nogal, ni fruta como el madroño, ni cosa que encaje mejor que lo que sabes en él.
Agua y sol, tiempo de caracol.