Cuando hay sospechas, haya cautela.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
Aceptar un don, requiere discreción.
Donde las dan las toman y callar es bueno.
Solo la modestia señala los actos de un hombre noble.
Justicia humana claudica, pero mi Dios sí la aplica.
Quien la junta preside, casi siempre es quien decide.
La ocupación constante previene las tentaciones.
Quien bien ata, bien desata.
Hay que poner remedio a tiempo.
Es prudente el que cuando está en buena situación puede mantenerse como antes.
El padre para castigar y la madre para tapar.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Esta bien; pero podría estar mejor.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
Trato es trato.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
La sugestión obra.
Abusar es mal usar.
Nobleza obliga.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
Todos obedecen con gusto cuando el que manda es justo.
Males comunicados, son aliviados.
Del uso viene el abuso.
A buena mujer, poco freno basta.
La variedad place a la voluntad.
A gran culpa, suave comprensión.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
Bien se lleva la carga, más no la sobrecarga.
A agentes y consintientes, la misma pena se debe.
Principio quieren las cosas.
De sabios es variar de opinión.
Prudente espera es mejor que cometer un error.
La práctica perfecciona.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
Mujer, Huerta y Molina, piden uso de continuou.
Que lo dejen hablar, y no lo ahorcan.
Si quieres vivir en paz escucha, observa y calla.
La prudencia es la fuerza de los débiles.
La prudencia nunca yerra.
Quien mocos envía, babas espera.
Educación y pesetas, educación completa.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Buena es la justicia si no la doblara la malicia.
Malo es callar cuando conviene hablar.
Pan a hartura y vino a mesura.
Las ofensas con gracias, som mejores que el aburrimiento.
Quien hace lo que puede, hace lo que debe.