Jamás digas: nunca jamás.
La enseñanza sin palabras y el beneficio de no actuar no tienen en el universo absolutamente nada que ver
Boca de verdades, temida en todas partes.
No hay que perder una tripa por no hacer bulla.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
Sabe tanto, que sabe a mierda.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
Ninguna situación es tan grave que no sea susceptible de empeorar.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
Si no quieres que se sepa, no lo hagas.
Si no quieres que diga mal de tí no digas mal de mí.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
O bien no emprender nada, o bien asombrar a todo el mundo con cuanto emprende.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
Sobre brevas, ni agua ni peras.
Es mejor callar que con tontos hablar.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
Carta cerrada, si no la abres no dice nada.
Nadie diga "De esta agua no beberé", ni "De este pan no comeré".
Boca con duelo, no dice bueno.
Se habla de buenas acciones sin llevarlas a cabo y se hacen buenas acciones sin hablar de ellas
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Contra las palabras llenas de ira nada mejor que una boca bien cerrada.
Palabras vacías no llenan un estómago vacío.
Lo que no cuesta no vale.
No comas todo lo que puedes, no gastes todo lo que tienes, no creas todo lo que oigas, no digas todo lo que sabes.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
No hay palabra mal dicha si no fuese mal entendida.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
No digas nada de mis deudas a menos que pienses pagarlas.
Digo y redigo que la breva no es higo.
Nunca me arrepentí de lo que no dije.
Quien nada guardó, nada encontró.
Este dicho lo dijo Valentín y ni cuenta me di.
Quien tiene boca, no diga a otro sopla.
Sé arrojado, pero no demasiado.
Buenas palabras no cuestan cobre y valen más que plata.
Vale más muerto que vivo.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
Vida del campo, o para tonto, o para Santo.
A quien presta nada le resta.
Non se pode mamar e asubiar.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
Quien miente, no habla lo que siente, sino lo que quiere.
Mala para quien calla y peor para quien habla.