De mujer que es madre, nadie nunca mal hable.
El olmo tiene bellas ramas, pero no da fruto.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
Ningún rencor es bueno.
No hay alegría sin aburrimiento
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Cuando mengua la luna, no siembres cosa alguna.
Pregunta lo que no sepas y pasarás por tonto unos minutos; no lo preguntes, y serás tonto la vida entera.
Maíz comprado no engorda.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
El hábito no hace al monje, ni la venera al noble.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Cazador que tira y no persigue, poco o nada persigue.
Al pan, pan. Al vino, vino.
Árbol copudo da sombra, aunque no dé fruto.
Vale más tener amigos en la plaza que en la caja.
El mayor desprecio es no hacer aprecio.
El que es sabio nunca enceguece.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
Lo importante no es vencer, lo importante es no ser vencido.
Ni guinda chupada, ni moza besada.
Cosa que mal no puede hacer, no puede hacer bien.
El hombre sabio aprende a costa de los tontos.
Nada es más fácil de hacer que aconsejar y reprender.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Una lágrima puede decir más que un llanto.
Palo porque bogas y palo porque no bogas.
Con chatos, poco o ningún trato.
Las acciones gritan más fuerte que las palabras
No hay mayor tontería que reñir.
De casi no muere nadie.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Más aburrido que mico recién cogido.
La falta de respuesta es en sí misma una respuesta.
Para vivir una vida desprendida, no debemos considerar nada como de nuestra propiedad.
Quien mucho habla de sí mismo, mintiendo está con cinismo.
Mejor prevenir que lamentar.
No tengáis en cuenta lo que vuestro corazón dice sobre la almohada
El saber no ocupa lugar, la ignorancia tampoco.
Vale más pan con amor que gallina con dolor.
A burlas, burlas agudas.
Mal haya la espina que de suyo no aguija.
Ninguna mortaja, es grata ni maja.
Fingir no es mentir.
Cabra coja, no tenga fiesta.
Cuando hay orden, hay muy poco que hacer.
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.