Ir de capa caída.
Quien vale mucho hace mucho.
Dígale a x que me mande un poquito de teneteallá.
Abre la boca que te va la sopa.
A osadas, que quien lo dijo no mintió.
Es en lo más estrecho del desfiladero donde comienza el valle.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
No digas que va a llover, sin sentir gotas caer.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
Las estaciones son como una lima que trabaja sin ruido
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
Hay mucho que ganar y poco que perder.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
Bien lo dice el mercader, vender fiado no es vender.
No mes dos mortos mata os teus porcos
Quien no arrisca, no aprisca.
Un alma sola, ni canta ni llora.
Nadie cante victoria aún cuando en el estribo esté.
Cuando habla uno solo, todos escuchan, pero si hablan todos a la vez ¿quién escucha? Proverbio abisinio.
El que no tiene dinero en su bolsa, deberá tener palabras agradables en su boca.
El bobo si es callado, por sesudo es reputado.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
Contra el feo vicio de pedir, existe la noble virtud de no dar.
Antes de acabar, nadie se debe alabar.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
Lo que no veo no existe, lo que no sé no es cierto.
Una sola vez no es costumbre.
Está como aji titi.
Consejo no pedido, consejo mal oído.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
Vida sin amigo, muerte sin testigo.
Amigos que no dan y vecinos que no prestan, quedar mal poco cuesta.
Hablar bajo y obrar alto.
Una verdad dicha antes de tiempo es muy peligrosa.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
Palo de nogal, quiebra costilla, no hace señal.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
Flores pintadas, no huelen a nada.
Ningún muerto ha regresado, ni a dar un simple recado.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
Antes de hablar, pensar.
Saber poco obliga a mucho.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.
Ni boda sin canto, ni mortuorio sin llanto.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
La mitad de la alegría reside en hablar de ella.