No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.
En la escuela, la cárcel, o la guerra se conocen los amigos.
De lejos llegaran, y de casa nos echaran.
A la luna, el lobo al asno espulga.
A mala suerte, envidia fuerte.
La zorra, por la cola.
El que a cuchillo mata a cuchillo muere.
Se defiende como gato panza arriba.
Recobrar la salud y sostener el fuero, no se hace sin dinero.
Si nos hacemos polvo, nos harán lodo.
Ajo, ¿por qué no fuiste bueno?. Porque no me halló San Martín puesto.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
Por Santa Ana no hay borrica mala y por Santiago no hay mal caballo.
Cabeza grande, talento chico.
El ruin buey, holgando se descuerna.
Al roto, patadas y porotos.
El pequeño can levanta la liebre y el grande la prende.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
El labrador para Octubre sus deudas cubre.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
Abrígate en Febrero con dos capas y un sombrero.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
El que anda pidiendo prestado, no tardará en andar con lamentaciones.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
Tantos enemigos tenemos como criados habemos.
Primero fui yo puta que tu rufián.
Pa' las yeguas del jaral los caballos de allá mismo.
El hombre es esclavo de lo que dice y dueño de lo que calla.
Al cuervo no agrada el asno vivo, sino muerto.
La primera mujer, escoba, y la segunda, señora.
Haz bien y échalo al mar; si los peces lo ignoran, Dios lo sabrá.
No des a guardar el fiambre, a quien vive muerto de hambre.
Mediando el dinero entre dos amigos, los hace enemigos.
Menos malo es mortuotio que casorio.
Cuando uno está de malas, hasta los perros le ladran.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
El que se quemo con leche hasta las cuajadas sopla.
Cartagena monte sin leña, mar sin pescado, mujeres malas y niños mal educados.
Cada altar tiene su cruz.
Por los Reyes lo conoce el buey, y por San Sebastián el gañán.
La cama y la puerta dicen si la mujer es puerca.
A persona lisonjera no le des oreja.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
Músico pagado no toca bien.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Criada chafardera, nunca termina su tarea.