Mal ladra el perro, cuando ladra de miedo.
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Ya me llenaste el taco de piedritas.
A cada necio agrada su porrada.
Ir de trapillo.
Pa' chulo yo y pa' puta mi mujer.
Gran constipado, culo apretado.
Con fruto trabaja quien al principio el mal ataja.
Chico bache y grande caída.
Dos agujas no se pinchan.
Baila Antón según le hacen el son.
La Justicia y la razón, las más recias armas son.
Donde lloran esta el muerto.
Estoy con la espada pendiendo sobre mi cabeza.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
Lo que el malvado teme, eso le ocurre; lo que el justo desea, eso recibe.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
La procesión va por dentro.
La burla, para quien le gusta.
Cacarear y no poner, bueno no es.
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
Gana tiene de otra cosa la doncella que retoza.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
Debo, no niego; pago, no tengo.
Al miedo plata; y al amor cariño.
El que aprende con pelos abajo, aprende poco y con trabajo.
Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
Buen corazón vence mala andanza.
No caben dos pies en un zapato.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Tenemos muchos caciques y pocos indios
Al que es de muerte, el agua le es fuerte.
Lo que se regala y se quita se vuelve cuita.
Hombre probo y recio, no tiene precio.
Casa revuelta, huéspedes espera.
A consejo de ruin, campana de madera.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
Si Dios no te ha dado gloria, confórmate con la fama.
Más daña un mal enemigo que aprovecha un buen amigo.
Un yerro, padre es de ciento.
Febrerillo loco, un día peor que otro.
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
Si has de andar en harapos, al menos que sean harapos limpios.
Le estas buscando los tres pies al gato y te van a salir los cuatro.
La mejor leña está donde no entra el carro.
El que es enemigo de la novia, ¿cómo dirá bien de la boda?.
Mas vale un grito a tiempo que un sermón bien deletreado.
Si te pica el alacrán, busca cura y sacristán.