A quien mucho tememos, muerto le queremos.
Tontos y locos, nunca fueron pocos.
El asunto de la jodienda no tiene enmienda.
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
Favores en cara echados, ya están pagados.
Rebuznos de asno no llegan al cielo.
El mal penetra como una aguja y luego es como un roble.
Mentiroso sin memoria, pierde el hilo de la historia.
Dar tiro.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
Para que la cuña apriete ha de ser del mismo palo.
Atrás viene quien las endereza.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
La liebre que salta la mata es de quien la mata.
Para que suegra y nuera se quieran, un burro debe subir la escalera.
Al que nace barrigón, es inútil que lo fajen.
Enero desaloja las camas
Todos obedecen con gusto cuando el que manda es justo.
Bebe y ata la bota.
Ni me fío de gabacho, ni de alcahuete macho.
Arca cerrada con llave, lo que encierra no se sabe.
Abril, sácalo de cubil; y dijo la buena vieja: lo mío al cenojil.
Ahora adulador, mañana traidor.
Haber sido cocinero antes que fraile.
El más cristiano se alegra, si se le muere la suegra.
Ten cuidado que un perro negro no se meta en medio
Casa convidada, pobre y denostada.
Abogado de ricos, mal de pobres.
Machete cuto, estáte en tu vaina que nada te pasará.
Dichoso el mes que entra con Todos los Santos y sale por San Andrés.
El mico no ve su rabo, pero ve el del compañero.
Ni hagas cohecho ni pierdas derecho.
Quemar la casa para cazar el ratón.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
La última cuenta la paga el diablo.
Lo bailado nadie me lo quita.
Caballo alquilado, nunca cansado.
Quien desparte lleva la peor parte.
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.
Bollo de monja, costal de trigo.
El buen caballo de ladridos no hace caso.
Mal apaña quien no engaña.
Hacer el primo.
Cada hijo de vecino tiene sus hechos por padrino.
Al engaño, con engaño.
Dirán si eres limpio o guarro, las costeras de tu carro.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.
Para los Santos, nieves en los cantos.