La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
La muerte a unos da buena a otros mala suerte.
No hay cuna que más apriete que la del mismo palo.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Tiene más carne un zancudo en la punta del ala.
Si hubieres menester a alguno, bésale en el culo, si él te hubiere menester, bésete él.
Muchas palabras verdades se dicen en broma.
De casa ruin nunca buen aguinaldo.
Entre todos la matamos y ella sola se murió.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
No olvide su cuna quien haga fortuna.
Bien canta Marta después de harta.
Muchos respetan el poder del rey, todos respetan el poder de la espada
Dinero no falte, y trampa adelante.
Todo mono sabe en que palo trepa.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
Dios ayuda al marinero en la tempestad, pero el marinero debe estar al timón.
Donde buena olla se quiebra, buena cobertera queda.
Odios de mortales no deben ser inmortales.
San Xoán trae o inferno, e San Andrés o inverno.
El hombre sin honra, más hiede que un muerto.
También los secretarios echan borrones.
La blancura de la nieve hace al cisne negro.
El que come y canta loco se levanta.
El no vigilar a los operarios es como dejarles nuestra bolsa abierta.
Poca carne y mucha pluma, nada en suma.
Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.
Nunca tiene razón quien no tiene dinero.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
De higos a brevas, larga las lleva.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
Hasta verlo en la era, llámalo hierba.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
Buena mula, mala bestia.
Al matar los puercos, placeres y juegos.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
Es estólido quien toma, la sátira como broma.
Como mi padre es rico, no quiero cerrar el pico.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
A ninguno le hiede su mierda sino la ajena.
Un día en prisión es como mil otoños fuera.
Más tiran nalgas en lecho que bueyes en barbecho.
Cada cual conoce el trote de su caballo.
Por Santa Catalina, la nieve se avecina.
Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos?.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.