De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
Con bondad se adquiere autoridad.
Quien ofende al amigo no perdona al hermano
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
A lo hecho, pecho.
La letra mata, su sentido sana.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
El beso lo inventó Dios y el diablo lo que viene en pos.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
Doblada es la maldad que sucede a la amistad.
Nuestro gozo en un pozo.
Puedes salir herido, pero es la única forma de vivir la vida realmente.
pajero como tenedor de oveja.
Gente castellana, gente sana.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
A cualquiera se le muere un tío.
Mujer de treinta y sin Nene, no sabe que lo tiene.
Donde manda el amo se ata la burra.
El destino baraja, nosotros jugamos.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
A dos palabras tres porradas.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
Más se junta pidiendo que dando.
Como mi hermano, que entró de mozo y salió de amo.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
Mujer pecosa, mujer candela.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Si muere el cordero, con más razón el carnero.
Se te vio el plumero. (Frase utilizada para los homosexuales, como para cualquiera que pretenda engañar).
Ayer entró en la iglesia, y hoy se quiere alzar con toda ella.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
Con peso y medida, bien se sobrelleva la vida.
En casa del gaitero, todos son danzantes.
Más mato la gula que la espada.
Esto es el pan nuestro de cada día.
Quien se ausenta, es un muerto en exequias.
De Abril y de la mujer, todo lo malo hay que temer.
Llegar y pegar, Matías, no es para todos los días.
Ya que no eres casto, sé cauto.
Cuanto hijo puta con cara de conejo. (Cartagena).
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
Tú no llevas vela en este entierro.
Mal haya el vientre que del bien recibido no le viene miente.
Belleza sin bondad es como un vino picado
A quien de bailar tiene gana, poco son le basta.
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
Para Santa Teresa, rosa en la mesa.
Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión.
No se puede servir a dos señores.