Hija que casas, casa que abrasa.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
Negocios hay que están bien a las dos partes.
Amor sin pudor, es todo menos amor.
Amor no sufre ausencia.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Las faltas son mayores cuando el amor es leve.
El sol de Marzo, da con el mazo.
Bailar sin pecar, cosa imposible será.
Del mirar nace el amar y del no ver el olvidar.
Si no valiese por testamento, valga por codicilo.
El amor no hace hervir la olla
El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor.
Con mujer que tiene dueño, ni sueño.
¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
En el verdadero amor es el alma la que abraza al cuerpo
El pan con hartura y el vino con mesura.
Algo es el queso, pues se da por beso.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
Más feliz que marica con dos culos.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
El amor y el odio son las dos caras de la misma moneda.
Si quieres tener dinero, quédate siempre soltero.
De Segovia, ni el aire ni la novia.
Más se logra con amor que con dolor.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.
Madre quiero ser, e hijos tener.
Quien te acaricia más de lo que suele, o te ha engañado o engañarte quiere
El amor, la tos y el fuego, no pueden ser encubiertos.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
Un hombre enamorado ha nacido por segunda vez
Si quieres matar a tu mujer, dale sardinas por San Miguel.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
Amores de una señora, se olvidan con otro amor.
Suegra y sin dinero, al brasero.
A la mujer buena, todo el cariño es poco.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer.
Como el perro de muchas bodas, que en ninguna come por comer en todas.
Amor y viento, uno se va y vienen ciento.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
El juez infiel impide que la balanza esté en su fiel.
Si tu mujer es bonita, recibe pocas visitas.
Casa de muchos, casa de sucios.