Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Cama de novios no la tienen todos.
Para tu mujer empreñar no debes otro buscar.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
¿Qué echa al hombre de casa? Humo y mujer brava.
La que de comer con su marido rehusa, no está en ayunas.
El hombre propone y Dios dispone.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
El amor vence todo.
Poco freno basta, para la mujer casta.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
Ocurre en las mejores familias.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
Casa sin mujer no es lo que debe ser.
El caballo y la mujer, al ojo se han de tener.
A mucho amor, mucho perdón.
A fraile no hagas cama; de tu mujer no hagas ama.
La casa, la mujer la hace o deshace.
Amor por interés, se acaba en un dos por tres.
Entre hoz y vencejo muere la mujer y huye el mancebo.
Cuando promete un hombre honrado, queda obligado.
No te cases por dinero, puedes conseguir un préstamo más barato.
El melón y la mujer, difíciles son de entender.
Suegra, nuera y yerno, la antesala del infierno.
Sin hijos y sin celos no hay desconsuelos.
A la mujer y a la mula, vara dura.
El amor y el dinero no pueden estar ocultos.
Sol de invierno y amor de puta, poco dura.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
Yo dueña y vos doncella, ¿quién barrerá la casa?.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
Amor antiguo no se oxida
El amor y la tos no pueden ocultarse.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Entre padres y hermanos no metas tus manos.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
El hombre reina y la mujer gobierna.
Casa no hará, quien hijos no ha.
A Dios, lo que es digno de Dios; y a la cama, la sobrecama.
La mujer y la mula cada día te hacen una y suerte te dará Dios si no te hacen dos.
Pan es pan, jalea es jalea, no hay amor sin una pelea.
A la mujer, el hombre la ha de hacer.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
La mujer buena, inapreciable prenda.
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
El amor todo lo iguala.