El gato y el ratón nunca son de la misma opinión.
Quien dijo miedo, detrás de un palo.
Cada perro tiene su hueso, aunque se levante tarde.
Cuando el pastor pierde la oveja, paga con la pelleja.
Cuando tres marchan juntos tiene que haber uno que mande.
Limando se consigue de una piedra una aguja
Para cura de mis males, me vinieron más pesares.
A las veces la cabra bala por el cuchillo que la mata.
El que rompe viejo, paga nuevo.
Para el avaro, todo es caro.
Dar a la bota un beso, no es grave exceso; darlo a una mujer lo suele ser.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
A ojo de buen cubero.
El que por su gusto muere ni camposanto merece.
Cuanto más primos, más adentro.
Hacer de un camino, dos mandados.
Un año bueno da para siete malos.
Es como llevar leña para el monte.
Los que saben más tretas, pierden más pesetas.
Un hombre es un hombre aunque sea un comino.
Más imprevisto e incierto, que pedrada en ojo tuerto.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
Tras de corneados ? Apaleados.
Caballero en buen caballo; en ruin, ni bueno ni malo.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
Quitando la piedra, se quita el tropezon.
El movimiento se demuestra andando.
¡Cuando querrá Dios que un real se vuelva dos!.
De casa ruin nunca buen aguinaldo.
Perro que ladra, no muerde. Perro que no ladra, muerde.
El precio se olvida, la calidad permanece.
El búfalo amarrado detesta al búfalo que cabalga por la llanura. (No cuentes dinero delante de los pobres).
No hay tal razón como la del bastón.
Al toro hay que agarrarlo por los cuernos.
Acelgas al mediodía y a la noche acelgas, mal me andarán las piernas.
Ni lava ni presta la batea.
Mejor es una medida que el Dios te conceda, que cinco mil logradas sin legalidad.
Sin el oro y la plata, todo es patarata.
Entre mil consideraciones de un tonto, debe haber una aceptable.
Dame trébol de cuatro hojas y te daré moza en que escojas.
Por pulido que sea, no hay culo que no pea.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
Me doblo pero no me quiebro.
Mas pronto cae un hablador, que un cojo.
Saber cuantas púas tiene el peine.
En negocios de mucho tomo, ándate con pies de plomo.
A quien a buen culo se arrima, buenas hostias le propinan.
El que va en carro, ni va a pie ni a caballo.