No obstante madrugar tanto, amanece más temprano.
Al ratón que no sabe más de un agujero, el gato le pilla presto.
A la larga, el galgo a la liebre mata.
El pez muere por su propia boca.
A árbol caído, todo son piedras.
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
De pequeños principios resultan grandes fines.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Los labios del justo orientan a muchos; los necios mueren por falta de juicio.
Cuando te sople bien el viento, aprovéchalo.
A batallas de amor, campo de plumas.
Algunas de las bayas más dulces crecen entre las espinas más puntiagudas, pero son bayas que merece la pena coger.
Nadie se muere dos veces.
Si tienes que hacer el bien, fíjate antes a quién lo haces
Muchos se ufanan, pero pocos se afanan.
Si das una gota recibirás a cambio una fuente.
A picada de mosca, pieza de sabana. A poco pan, tomar primero.
Quien hace un cesto hace ciento, si le dan mimbres y tiempo.
Mas caliente que axila de esquilador de ovejas.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
Los mejores pilotos están en tierra.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
Al capón que se hace gallo, azotallo.
Mas trucho que el cacun vendiendo josting.
Lo mismo cuesta llegar a cordero que a carnero.
Mejor solo que mal acompañao.
Llegar y pegar es mucho acertar.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
De morir hay mil modos; de nacer uno solo.
Más se aprende en un día de soledad que en ciento de sociedad.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Buen oficio es no tener ninguno.
El que no arriesga nada lo arriesga todo.
Nadie es tan bruto que tire piedras a un árbol sin frutos.
Uno piensa el bayo, y otro el que le ensilla.
Al mal dar, tabaquear.
El cebo oculta el anzuelo.
De un mal nacen siete, cuando no veinte.
El que mucho ofrece, poco da.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
Una alegría compartida se dobla, mientras que una aflicción compartida se reduce a la mitad.
El que parte y reparte toca la mejor parte
A veces el echar a andar es la más difícil del caminar.
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
El que a feo ama, bonito lo ve.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
Si se quiere coger una rosa con el tallo largo, no hay que temer a las espinas