Una cabra no puede llevar la cola de otra cabra.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
No hay árbol que el viento no haya sacudido.
Árbol copudo da sombra, aunque no dé fruto.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
Quien ama, teme.
Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
Buscáis cinco pies al gato, y no tiene más que cuatro, que cinco son con el rabo.
Más mueren de ahítos que de aflitos.
Contra las palabras llenas de ira nada mejor que una boca bien cerrada.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
Quien mucho desea, mucho teme.
Asno de dos, válgale Dios.
Quien salva al lobo, mata al rebaño.
Mejor es ser pobre con seguridad que rico con temor.
Tiene más dientes que una pelea de perros
Un buen caballo viejo encerrado en el establo aún aspira a galopar mil li.
Una cosa es predicar y otra dar trigo.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
Hacer más daños que un mico en un pesebre.
Por el árbol se conoce el fruto.
Cuando menos piensa el galgo, salta la liebre.
Lo poco es poco, pero nada es menos.
Las abejas hacen la miel, y las moscas se la comen.
Tanto peca lo mucho como lo poco.
A lo que no puedas, no te atrevas.
Cien ratones a un gato, le dan un mal rato Cien refranes, cien verdades.
Pasada la riña fiera, queda sangre en la gallera.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
A veces podemos hacer mal por una buena razón.
Al loco y al aire, darles calle.
Dos montañas no se pueden juntar, pero dos piedras sí.
Es más fácil para una hormiga transportar una montaña que mover a los que mandan.
Más se mira al dador que a la dádiva.
No se puede tapar el sol con un colador de cocina.
Quien vale mucho hace mucho.
Más vale amante bandido que novio jodido.
El que no arriesga, no pasa el río.
Fiado has, tu pagarás.
Menos ha de ser llorado el muerto que el desdichado.
Más presto se harta el cuerpo que el ojo.
Unos van al mártir, y otros al martinete.
Donde hay juncos, agua hay junto.
Es mejor callar y parecer idiota, que hablar y no dejar la menor duda.
No hay empleo sin llevar un buen jamòn.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
Una flor no hace primavera.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.