Chiquito, hasta el asno es bonito.
A beber y a tragar, que el mundo se ha de acabar.
Dar tiro.
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo
La tinta más pobre de color vale más que la mejor memoria.
Más vale ser una mal realizador, que un magnífico ideador.
Amor con casada, vida arriesgada.
Más come la vaca en una lenguada que la oveja en toda la jornada.
La vida es un soplo.
Para que la cuña apriete ha de ser del mismo palo.
Ave de pico, no hace al amo rico.
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
Se defiende como gato panza arriba.
Quien comparte su comida, no pasa solo la vida.
Cada cosa tiene su precio.
Tras de corneados ? Apaleados.
Quien ha atado el cascabel al cuello del tigre, debe quitárselo por sí mismo.
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
Hablar bien y hacer bien terminan con la misma letra; hablar bien es bueno, pero hacer bien es mejor.
Gallina, mujer y cabra, mala cosa siendo magra.
Quien de los suyos se aleja, Dios le deja.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
Es que los dos cojeamos del mismo pie.
Es más importante la creatividad que la inteligencia.
Cerca está de saber vencer quien bien sabe pelear.
Como el asno, tocaste la flauta por casualidad.
La fe no tiene miedo.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
No es por el huevo, sino por el fuero.
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
El hombre no hace nada sin el tiempo y el tiempo no hace nada sin el hombre
El que sacrifica su conciencia a la ambición quema una pintura para obtener las cenizas.
El agua fluye, las piedras se mantienen.
Quien guarda valores, padece temores.
Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.
De uvas a peras.
Ida por ida, ir por ir, más vale a la taberna que a la botica.
Amor sin sacrificio, más que a amor, tira a fornicio.
Con ballestrinque y cote no se zafa ningún bote.
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
El que planta árboles, ama a los otros además de a sí mismo.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
El estúpido es como el ladrón de campanas que se tapa los oídos para no ser oído mientras roba.
El amor es carne para el mancebo y hueso para el viejo.
Mal acaba quien mal anda.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.
El poco comer y el poco parlar no hizo nunca mal.