No tienes dedos para el piano
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
El que muchos oficios tiene, con ninguno se mantiene.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
Cuervos vienen, carne huelen.
Se oye mal pero descansa el animal.
O errar o quitar el banco.
Hay quien no ve su camino.
Al fisgón cuando menos un trompón.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
A bien se llega quien bien se aconseja.
La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría.
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
El pagar y el morir, cuanto más tarde mejor.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
Lo que se da con amor nunca se pierde.
Piensa que vengo de arriar jutes con pistola
El lunes, ni las gallinas ponen.
La boca de un hombre mayor está sin dientes, pero nunca sin palabras de sabiduría.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
Es demasiado necio para ser loco.
Quien a hierro hiere, a hierro muere.
Un hombre no vaga lejos de donde se está asando su maíz.
Al hombre valiente, espada corta.
Dar a un hijo mil onzas de oro no es comparable a enseñarle un buen oficio.
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Errar es humano.
Polo san Andrés, quen non ten porco mata á muller. Por San Andrés, quien no tiene cerdo mata a la mujer.
Vivir juntado es igual que casado.
Hijo de gato caza ratón.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
Perros raspan, pero la caravana passa.
El mal agüero del espejo roto es que hay que comprar otro.
Quien se fía de un lobo, entre sus dientes muere.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
Muchos hijos, riqueza do pobre.
Cuidado con los secretos porque son una poderosa arma. Puedes utilizarla a tu favor o puede ser reutilizada en tu contra.
Dos capitanes hunden el barco.
Antes verdugo que ahorcado.
¡Quien sabe cuántos enemigos tienes en torno a la mesa!.
Si tengo trompo no tengo cuerda; si tengo cuerda no tengo trompo.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Más vale llorarlas muertas que no en ajeno poder.
Con tripas vacías, no hay alegrías.
El que tiene narices, no manda a oler.
Un clave pequeño abre grandes puertas.