A la corta o a la larga, el galgo a la liebre alcanza.
El hijo del asno dos veces rebuzna al día.
Lo que el mismo hombre hiciera, una lengua lo puede destruir.
Antes cabeza de ratón que cola de león.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
Antes de contar, escribe, y antes de firmar, recibe.
Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas
Calma piojo que el peine llega.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Al leñador caza, y al cazador leña.
Si haces mal, pecado mortal; pero si haces bien, pecado también.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
Buenas palabras, cantar de cigarras.
No es más sabio el que más sabe, sino el que lo oportuno sabe.
Por San Martín, trompos al camino.
Cada cual se cuelgue lo que mate.
Completar (uno) el número de flautistas sin saber tocar la flauta.
El cariño alimenta tanto como el odio consume
Lo importante no es vivir mucho, sino vivir más.
Bien barato estaría el pan, si no lo comiera el holgazán.
El dar y el tener, seso ha de menester.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
Una buena reputación es como un ciprés, que, una vez cortado, jamás da ya ramas.
Se aprende poco con la victoria, en cambio, mucho con la derrota.
Más vale dejar a tu hijo con mocos que cortarle las narices.
A la hora mala no ladran los perros
Acertar una y errar diez, mal acierto es.
La cosa bien pensada jamás es errada.
Parecer uña y carne.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna , sandios.
En el camino deja que los tontos y los locos pasen primero.
A la moza que ser buena, y al mozo que el oficio, no les puede dar mayor beneficio.
Si te dijeren dos veces que eres asno, rebuzna.
El corazón en Dios y la mano donde se pueda.
Hay que andar más tieso que un ajo.
No plantes viña junto a camino, porque todo el que pasa coge un racimo.
A feria vayas que más valgas.
A burlas, burlas agudas.
Navegar contra el viento es perder el tiempo.
Donde hay gana, hay maña.
El que vende un caballo es porque patea.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
La crítica debería de ser como la piedra de afilar, que aguza sin cortar.
Hasta el mosquito tiene su corazoncito.
La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.
Cuando un perro ladra a una sombra, mil perros más hacen de ella una realidad.