La abeja, unas flores escoge y otras deja.
El hombre puede hacer mucho, pero la belleza más
Pájaro durmiente, tarde hincha el vientre.
Cuando bebas, no manejes; se te puede dar vuelta el vaso.
Lo que saben dos, lo saben ellos y Dios; lo que saben tres, ciento lo sabrán después.
Más vale mala suerte y buena muerte que buena suerte y mala muerte.
Obra de chapucero cuesta poco, pero vale menos.
El zorro que se duerme no caza gallinas.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
Más vuela la fama mala que la buena.
A veces podemos hacer mal por una buena razón.
Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
Mejor es la pobreza en la mano del Dios, que riquezas en un almacén.
Una cabra no puede llevar la cola de otra cabra.
Las boñigas de los caballos no son higos
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
Un pie calzado y otro descalzo
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
No pongas a tu mejor amigo en la disyuntiva de tener que elegir entre ti y una cruz de caballero
Lo que para uno es alimento, para otro es veneno.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
Tanto ganado, tanto gastado.
Entre menos burros, más choclo.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
Al malo, lo mejora el palo.
Si el caballo no sube, el burro mucho menos.
Contra las palabras llenas de ira nada mejor que una boca bien cerrada.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
Quien mucho desea, mucho teme.
Hasta los animales se fastidian.
¡Cuando querrá Dios que un real se vuelva dos!.
No hay dos sin tres.
Está como aji titi.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
Cada palo que aguante su vela.
La fantasía es más veloz que el viento
A quien pasea con malas juntas, no le faltan problemas.
El que ve el cielo en el agua ve los peces en los árboles.
Detrás de un hombre capaz hay siempre otro hombre capaz.
El hombre es más duro que el hierro, más fuerte que un toro y más frágil que una rosa.
Dos por el conejo pelean, y llega el tercero y se lo lleva.
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
El corazón humano es difícil de palpar, como la molleja del pato es difícil de pelar.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
Cuanto más se ama menos se conoce
Donde pone el ojo, pone la bala.
Más vale el hueso en Marzo que la carne en Mayo.
No es la liebre de quien la mata, sino de quien la levanta.