Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
En buena casa, mal inquilino.
A carne mala, buena salsa.
Ofensa hace a los buenos quien a los malos perdona.
Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
No hay bueno que no pueda ser mejor, ni malo que no pueda ser peor.
Los buenos actos nunca se lamentan. Los malos actos nunca se olvidan.
Malo es esperar bien de muerte ajena.
Se olvida una buena acción, y no un buen bofetón.
Lo que no cuesta dinero, siempre es bueno.
El que bien reparte, se lleva la mejor parte.
Amor hecho a la fuerza no vale nada
Cuando se va lo bueno, se va lo malo.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
Al buen, regalo; al malo, palo.
Vale más tomar agua con un amigo que néctar con un enemigo
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
A la sombra de los buenos, viven los malos.
Buena es la quina, pero a veces es más mal que medicina.
Mas vale una trucha en el caldero que un salmón en el mar.
Quien vale mucho hace mucho.
Nadie sabe lo que vale un duro, hasta que no lo pide con apuro.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Nada es barato sin una razón.
Quien una deuda se traga, tarde o temprano la paga.
La guerra sólo tiene una buena cosa; la paz que trae en pos de ella.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
Consejo no pedido, consejo mal oído.
Nadie se apresura para pagar y si todos para cobrar.
El que mucho ofrece, poco da.
Bueno es lo bastante y malo lo sobrante.
Olla quebrada, olla comprada.
Más deberás a un buen hermano que a un mal cuñado.
Las disputas dejan a la verdad en el medio y a las partes de un lado y otro.
Mas vale ser rico y sano, que pobre y enfermo.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
Al bueno, porque te honre, y al malo porque no te deshonre.
Vale más un fiero león delante de uno que un perro traidor detrás.
Dios era bueno para negociante.
Mala para quien calla y peor para quien habla.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Con gente mal criada, nada.
Lo que uno no quiere, otros lo desean.
El que mal anda, mal acaba.