Es mejor no jugárselo todo a una sola carta.
Bueno, si breve, bueno dos veces.
No es bueno quien cree malos a los demas.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Si quieres verte obedecer, manda poco y bien.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
El que da y quita, con el diablo se desquita.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
El vendedor de habas siempre dice que cuecen bien.
Lo hermoso agrada y lo feo enfada.
En priesa me ves, y doncellez me demandas.
Fía y vende bien, que la paga ella se bien.
Buena es la guerra para el que no va a ella.
No hay nada peor que un maricon resentido.
Contra gustos no hay nada escrito.
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
Guerra avisada no mata soldado.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
Jornal adelantado, brazos quebrados.
El amor no se mendiga, se merece.
El deseo hace hermoso lo feo.
Poco puede hacer el valor sin la discrección.
Mal se hospeda quien llega tarde a la venta.
Las lagrimas de las mujeres valen poco y cuestan mucho.
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
Entre hermanos, si la prueba se gana o se pierde, da lo mismo.
Quien da y quita lo dado, es villano desalmado.
La buena salud es mejor que toda riqueza.
No hay fecha que no se llegue ni plazo que no se cumpla.
Una buena reputación es como un ciprés, que, una vez cortado, jamás da ya ramas.
El que la hace riendo, la paga llorando.
A falta de pan, buenas son tortas.
A buen bocado, buen grito.
Más vale fracasar en el intento que no intentar algo por temor al fracaso.
Razón no requiere fuerza, ni fuerza requiere razón.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
Regalos, regalos, ¡a cuántos buenos hicisteis malos!.
A buen hambre, no hace falta condimento.
En este mundo traidor, al mejor tratan peor.
La buena educación es de quien la otorga, no de quien la recibe.
Los encargos con dinero no se olvidan.
Boca con duelo, no dice bueno.
Poco se aprende con la victoria y mucho con la derrota.
Bocado comido no guarda amigo.
Con buena gente, trataré yo; con gentuza, no.
Abundancia y soberbia andan en pareja.