Cada cual echa sus cuentas; unas veces va errado y otras acierta.
Vicio no castigado crece desatado
Más vale cobarde vivo que valiente muerto.
Al mal dar, tabaquear.
Así son los electores, así son los elegidos. Si éstos son malos es porque los primeros son peores
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
Piensa el avariento que gana por uno y gasta por ciento.
Nunca buena puta ventanera, pues que no halla quien la ocupe y quiera.
No hay más mala gente que hombres y mujeres.
Ignorante malo, mucho daño hace.
No valer ya, es más doloroso que no haber valido nunca.
Más vale comer pan con amor, que pollo con dolor.
El que anda pidiendo prestado, no tardará en andar con lamentaciones.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
No ofende quien quiere sino quien puede.
Bastante colabora quien no entorpece.
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
A la mujer por lo que valga, no por lo que traiga.
Racimo corto, vendimia larga.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
A fuer de Aragón, a buen servicio mal galardón.
A quien a buen culo se arrima, buenas hostias le propinan.
La abundancia mata la gana.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
El ruin cuando más le ruegan, más se ensancha.
Quien nunca tuvo un apuro, no sabe lo que vale un duro.
Amor no quita conocimiento.
El que es buen juez por su casa empieza.
El más ruin se engalla, y el más honrado calla.
A los tontos no les dura el dinero.
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
Agua cara siempre es mala.
El asunto de la jodienda no tiene enmienda.
Para bien estar, mucho hay que andar.
Paga el puerco lo que hizo el perro.
Nadie fue escaso para quien bien quiso.
Obras buenas, hazlas a manos llenas; malas, ni una hagas.
Cuentas viejas líos y quejas.
Si tu mal tiene remedio ¿por qué te quejas?. Si no lo tiene ¿por qué te quejas?.
La necesidad al menesteroso le obliga a ser mentiroso.
El que se convida, fácil es de hartar.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
A quien presta nada le resta.
El perezoso siempre es menesteroso.
El hombre lo pide, y la mujer decide.
Cuando la vela azota al palo, malo.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
Bueno es dar, y sin embargo, no conviene ser muy largo.
A falta de faisán, buenos son rábanos con pan.