A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
A Dios se le dan las quejas, y al diablo las disparejas.
Juez con prisa, juez que yerra.
Buena es la costumbre en el bien.
Más vale ruin asno que estar sin él.
Sin virtud poco vale la salud.
Contra fortuna, no vale arte alguna.
La avaricia rompe el saco.
El que hace bien a los demás se beneficia a sí mismo.
Más vale ser pobre que estar enterrado.
Los justos pagan por pecadores.
Quien comprar quiere la yegua o el burro antes la menosprecia.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
Menos malo es mortuotio que casorio.
Es mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
La promesa debe ser cumplida y la acción debe tener resultado.
Que aprovecha bien ganar, ¿para mal gastar?
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
Bueno para en plaza, malo para en casa.
Se necesitan dos para empezar una pelea.
Hasta lo bueno cansa, si es en mucha abundancia.
En el juego del poder no se trata con quien se desea, sino con quien hay necesidad.
Es mejor ser desconfiado, que resultar estafado.
El que espera desespera.
Más vale muerte callada que desventura publicada.
Mejor ser criado en buena casa que amo en mala.
No es pobre el que poco tiene, pero sí lo es el que vive con gran avidez.
Más vale hombre feo con buen arreo, que mozo bonito y sin un pito.
Dios castiga sin dar palos, a los buenos y a los malos.
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
Un año bueno y dos malos, para que nos entendamos.
Quien tiene prisa en el amor tiene prisa en el odio
La costumbre vence a la ley.
Vale más una vieja que un pejeverde.
La mujer mala es como la falsa moneda que de mano en mano va y ninguno se la queda.
Más vale sano que pagarle al cirujano.
El hambre es muy mala consejera.
Más vale tender la mano que el cuello.
El que ama, teme.
Amar es tiempo perdido si no se es correspondido.
Cada malo tiene su peor.
Lo bueno dura poco.
Mal es sufrir, pero sufrirlo mal es mayor mal.
Sé justo con todos, pero no confíes en todos.
Daño merecido, no agravia.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Rápido y bien, no siempre marchan juntos.
El que fía o promete, en deudas se mete.
El que más hace, es el que menos merece.
Ser lento en dar es como negar.