Dos cuervos no se sacan los ojos.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
El que solo come su gallo, solo ensilla su caballo.
A la vaca, hasta la cola le es abrigada.
Si escuchas a ambas partes, se hará en ti la luz; si escuchas a una sola, permanecerás en las tinieblas.
Nunca falta quien te dé un duro, cuando no estas en apuros.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
Quien a heredar aspira, larga soga estira.
Vale más un "he hecho", que muchos "voy a hacer".
Aunque esté justificada, la felicidad siempre es un privilegio
Aunque las sillas hayan cambiado, los asnos siguen siendo los mismos.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
A pan duro, diente agudo.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
Tener todo lo necesario para ser feliz, no es una buena razón para serlo realmente
Pobreza y amor son difíciles de disimular
Antes de tener la fuerza, tienes que tener la leyenda de la fuerza.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
Hombre de muchos oficios, maestro de ninguno.
La mentira dura hasta que la verdad florece.
Voy a gobernarles por leyes fijas, entonces el descanso y la felicidad prevalecerán en el mundo
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
Sé constante en tu corazón; haz firme tu pecho; gobierna no solo con tu lengua. Si la lengua del hombre fuese el timonel de una embarcación, el Dios sería su capitán.
Esto es pan para tu matate.
No te fíes del enemigo que duerme.
Intelecto apretado discurre que rabia.
Soldado que huye sirve para otra guerra.
Siempre hay una avispa para picar el rostro en llanto.
El que juega con el tabernero o está loco o le sobra el dinero.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
De pronto, nadie es tonto; después quizá lo es.
La zorra cambia su pellejo; pero no sus mañas.
El oficio hace maestro.
Ausentes y fallecidos, ni éstos bien amados, ni aquellos bien venidos.
Estoy tan lleno como garrapata de yegua vieja.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
La salud es un tesoro, de más quilates que el oro.
No es bueno huir en zancos.
Puerco que no grita cuchillo con el.
Más merece quien más ama.
Es más cargante que tener una pulga en la oreja.
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
El perro en la perrera se rasca las pulgas; el perro que caza no las siente.
La llaga sana, la mala fama mata.
A gran calva, gran pedrada.
Cuando uno no sabe bailar, dice que el suelo está húmedo.
Oveja que anda, bocado halla.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Da más vueltas que galleta en boca de vieja.