Más crudo lo come el lobo, y bien le presta.
Si el que te aborrece tiene hambre, dale de comer pan; si tuviere sed, dale de beber agua.
El que sabe sabe y el que no es empleado publico.
Buey sin cencerro, piérdese presto.
Los jovenes ricos, saben el precio de todo, pero el valor de nada.
Para el avaro, todo es caro.
Pasará, sea lo que sea.
Al que come beleño, no le faltará sueño.
Al amigo falso, tómelo el cadalso.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
Por uno que no es bueno, padece un pueblo entero.
Un padre sin hijos es como un arco sin las flechas.
No llores como mujer, lo que no has podido conseguir como hombre!
El hombre siempre pugna por ir arriba, y el agua, abajo.
El hambre es el mejor cocinero.
De dolor, nadie murió.
La felicidad de una casa tranquila se valora cuando la paz deja de existir
La mentira sale por la punta de la nariz.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
Un solo dedo no puede atrapar un piojo.
Yo soy feliz, dijo. Naturalmente, se trataba de un necio.
De ausente a muerto, no va un dedo.
Con la muerte todo se acaba.
Cartas de ausentes, cédulas son de vida.
Hay que convivir; pero no conbeber.
Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
Las aguas mansas son las peores
Quien sus bienes da en vida, merece que le den con una porra en la barriga.
A carne de lobo, hambre de can.
El que no aprende es porque no quiere.
El vino malo es mejor que el agua buena.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
Buena mano, de rocín hace caballo; y la ruin, de caballo hace rocín.
Cada uno muere de su vicio.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
Se hace pesado el muerto cuando siente que lo cargan.
Si uno pierde los labios, tendrá los dientes fríos.
Los hombres son como los caracoles que con el buen tiemposalen de la concha y con el malo se esconden en ella
Zapatero amigo, las suelas quemadas y el hilo podrido.
En la naturaleza, no hay castigos ni premios, solo consecuencias.
Ya lo dice el refrán: pasa hambre el que no tiene pan.
Quien bien conoce el camino, llega sano a su destino.
Los hombres son mejores que su teología
Muchos pocos hacen un mucho; muchos granos de arena forman una pagoda.
Cuando otro sufre, es madera que sufre.
Hay que presumir de tener muchos amigos pero creérselo poco
Idos y muertos es lo mesmo.