A fullero viejo, flores nuevas.
Viejos los cerros y reverdecen
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
Barbero que no sea parlero, no lo hay en el mundo entero.
Es mejor mala avenencia que buena sentencia.
Quien se dispone a declarar la verdad, deberá tener ya plantado su pie en el estribo de su cabalgadura.
La letra mata, el espíritu vivifica.
Más ordinario que un moco en una corbata.
El que con niños se acuesta mojado amanece.
Se vuelve amargo el vino si no se tiene con quien brindar.
Clérigo viajero, ni mísero, ni misero.
El que no mira, suspira.
Al comerte una fruta piensa en aquel que plantó el árbol.
El optimista algo amasa, y el pesimista fracasa.
El que para pobre está apuntao, igual le da estar de pie que sentao.
A lo bobo, a lo bobo en todo me meto y de todo como.
Bobos van al mercado cada cual con su asno.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
Cría cuervos y te sacarán los ojos.
Ande o no ande, caballo grande.
Al comer retoños de bambú, recuerda al hombre que los plantó.
El borracho, de nada tiene empacho.
Para que suegra y nuera se quieran, un burro debe subir la escalera.
Lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas, lo que haces lo aprendes.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
La mierda, bajo la nieve, no se ve.
No vas a morir de parto ni de cornada de burro.
Una gran ciudad es un gran desierto.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Bendita la casa que a viejos sabe.
Al músico viejo le queda el compás.
No hay nacimiento pobre ni muerte rica.
Lo más tierno en este mundo, domina y vence a lo más duro.
O comer en plata, o morir ahorcado.
Todo lo que es verdadero (lo que tiene raíz), dicen que no es verdadero (que no tiene raíz).
Chico hoyo hace el que se muere apenas nace.
Si has perdido algo hazte a la idea de que se lo has dado a un pobre
Bella por natura, hasta la sepultura.
La suerte es de los audaces.
El muerto delante y la griteria atrás.
Al amo que honra, el criado bien le sirve.
Todos son unos, muertos y difuntos.
Una cosa es predicar y otra dar trigo.
El rocín a la crin, y el asno, al rabo.
El agua del pozo no fluye en el agua del río.
Coge una abeja amablemente y aprenderás las limitaciones de la amabilidad.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
No vendas la piel antes de cazar al oso.
Obra acabada, maestro al pozo.
Quien da el consejo, da el tostón.