A la mujer y a la mula, vara dura.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
Caga más una vaca que cien palomos.
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
El yerro encelado, medio perdonado.
Está comiendo zacate el burro.
Se olvida una buena acción, y no un buen bofetón.
Buena cara dice buen alma.
El verano es la madre de los pobres
Basta un minuto para hacer un héroe, pero es necesaria toda una vida para conseguir un hombre de bien
Ten una sola mente y una sola fe, entonces podrás conquistar a tus enemigos y vivir una vida larga y feliz
En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
Colgar una cabeza de cordero y vender carne de perro.
El cuchillo no conoce a su dueño.
No hables si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
El hombre más fuerte del mundo es el que está solo
Lo mal vendido hace perder lo bien adquirido.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el precipicio.
Un amigo es como una fuente de agua durante un viaje largo.
Por qué denominar a la muerte como una desgracia cuando pone fin a la desdicha?
El que a los veinte no es valiente, a los treinta no es casado, y a los cuarenta no es rico, es gallo que clavó el pico.
El otoño de lo bello, es bello.
Las manos ociosas conducen a la pobreza; las manos hábiles atraen riquezas.
La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
La máxima victoria es la que se gana sobre uno mismo.
A perro viejo no hay tus tus.
Al buey viejo múdale el pesebre y dejará el pellejo.
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día
Quien está detrás de los demás no pasa nunca delante
Ni por rico te realces, ni por pobre te rebajes.
Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.
El más excelso conquistador es el que vence al enemigo sin descargar ningún golpe.
A muertos y a idos, no hay amigos.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Aburrimiento y nervios son contagiosos
Nadie muere la víspera de su muerte.
El que mucho analiza, se martiriza.
Buena vida, padre y madre olvida.
Fraile convidado echa el paso largo.
Como al caballo le prueba el camino, a los hombres les prueba su sino.
El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
Quien no madruga, no caza boruga.
Lo que el malvado teme, eso le ocurre; lo que el justo desea, eso recibe.
Quien ha atado el cascabel al cuello del tigre, debe quitárselo por sí mismo.
En boca cerrada no entran moscas.