Lo que en la leche se mama, en la mortaja se derrama.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
La misma virtud no escapa a los golpes calumniosos.
Burlas verdaderas, peores son que agrias veras.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Desengaños y sinsabores matan a los mejores.
Pídele al viejo el consejo, te irá bien con él y llegarás a viejo.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Bachiller en artes, burro en todas partes.
El servil es tu enemigo, tu amigo debatirá contigo.
Un hombre debería hacernos la vida y la naturaleza más agradables; si no no hacía falta que naciese
Amigo de todos, loco con todos
Ira sin fortaleza, no vale ni media cereza.
De todos olvidado, muerto y no enterrado.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Pregunta lo que no sepas y pasarás por tonto unos minutos; no lo preguntes, y serás tonto la vida entera.
Con buenos modos se consigue todo
Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
El buey tira del arado, más no de su agrado.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
El buen alimento cría entendimiento.
Mal ojo se le ve al tuerto.
Mujer graciosa, vale más que hermosa.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
El ídolo adulado pronto ennegrece
Refranes y consejos todos son buenos.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Entre más cuervos haya, la rapiña es devastadora.
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
Murió, y de niños APRENDIENDO.
Putas y toreros, a la vejez os espero.
El que al asno alaba, tal hijo le nazca.
Apostar por necesidad, perder por obligación.
Mas pronto cae un hablador, que un cojo.
El que tonto se fue a la guerra, tonto volvió de ella.
No basta con que yo triunfe. Los demás deben fracasar
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
Si el vino es fragante, no importa que se venda al fondo de un largo callejón.
Ni buen fraile por amigo, ni malo por enemigo.
Del jefe y del perro viejo, mejor cuanto más lejos.
Más vale un voluntario que cien forzosos.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
Más groso que el Guelpa.
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
La cara del santo hace el milagro.
A la que sabes mueras, y sabía hacer saetas.